Adiós, Mario. Hasta pronto... No sé decir mucho más. Te echaremos de menos. Pensaremos los pobres en ti. Dejaremos las hojas tiradas un solo instante, dejaremos las luchas, los trabajos injustos, los dolores de tripa, un solo instante y pensaremos en ti. Olvidaremos que fuimos un solo instante y pensaremos en ti. Sobre todo, un solo instante, nos quedaremos inmóviles, casi salvados...
y pensaremos en ti...
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino
y te salvas entonces no te quedes conmigo.
Ahora que solo estás un poco más lejos...
pensaremos en ti con las manos sucias, los pies cansados. Pensaremos que aquello siempre fue, y que mañana, juntos, compañeros, compañeras...
Hace muchos días que no escribo aquí. Y seguramente pasarán muchas más hasta que vuelva a hacerlo. No es que no quiera, al menos no solo eso, es simplemente que las razones que me llevaban a hacerlo hace un tiempo han dejado de tener sentido. No necesito gritar nada, porque puedo susurrarlo y dejar que las palabras bailen en su pecho y no en el maldito aire sucio de las ciudades. No necesito gritar nada porque a nadie le interesa mi visión de la vida. Es mía, y punto. A nadie le interesa pero por si acaso, tampoco quiero molestar. Me estoy haciendo viejo para la lucha armada de razones y palabras. Me estoy haciendo viejo para todo eso de protestar y decirle al mundo que no me gusta su cara, aunque se la lave. No debo buscar quien me escuche, no lo necesito, ya tengo quien me escuche y me lo demuestran a menudo. Pero sobre todo, no deseo gastar mi sangre en las sombras oscuras de mi tristeza anterior. Empecé una nueva vida y será solo mía, aunque al mundo no le apetezca. Soy feliz, no quiero buscar los negros pájaros que seguro se ocultan en algún remoto lugar...
Sin más, el caso es que hace tiempo leí lo que les pongo a continuación y hoy ha aparecido en un CD en mi coche, recitado por Ismael Serrano. Me recuerda a la noche más hermosa que he vivido jamás. Duró todo lo que ella tardó en decidirse. Sin más se lo dejo...
CANCIÓN DE BRUJERÍA
Señor compañero, Señor de la noche,
haz que vuelva su rostro quien no quiso mirarme.
Que sus ojos me busquen sostenidos y azules por detrás de la barra.
Que pregunte mi nombre y se acerque despacio a pedirme tabaco.
Si prefiere quedarse, haz que todos se vayan y este bar se despueble para dejarnos solos con la canción más lenta.
Si decide marcharse, que la luna disponga su luz en nuestro beso y que las calles sepan también dejarnos solos.
Señor compañero, Señor de la noche,
haz que no cante el gallo sobre los edificios, que se retrase el día
"Me habló de una guerra que había durado diez años contra una ciudad de Asia llamada Ilión y luego la historia de una reyezuelo de las islas occidentales que se hacía llamar Nadie, que había viajado por todos los mares, había derrotado a monstruos, gigantes, magas y había descencido incluso al mundo de los muertos. Al final había vuelto a su isla y había encontrado la casa llena de pretendientes que devoraban sus riquezas y acosaban a su mujer. Les había dado muerte a todos excepto a uno: el poeta.
Había hecho bien en perdonarle la vida: los poetas no deberían morir nunca, porque nos regalan lo que de lo contrario no podríamos tener nunca. Ellos ven mucho más allá de nuestro horizonte, como si vivieran en una cima de una montaña altísima, oyen sonidos y voces que nosotros no oímos, viven muchas vidas al mismo tiempo, y sufren y gozan como si estas vidas fueran reales y concretas. Viven el amor, el dolor, la esperanza con una intensidad desconocida incluso para los dioses. He estado siempre convencidad de que son una estirpe en si misma: están los dioses y están los humanos. Y están los poetas. Estos nacen cuando reina la paz entre Cielo y Tierra o cuando estalla el rayo en plena noche y hiere la cuna de un niño sin matarlo, rozándolo tan solo con una caricia de fuego."
Acabo de llegar, ya lo he dicho, pero en breve me vuelvo a ir. Y es que ultimamente no paro ni un instante. Ultimamente se refiere más o menos a los últimos 5 meses. Esos meses que me han revolucionado en gran medida. Así que vuelvo a desaparecer por un tiempo más o menos prolongado, no sin antes dejar una cancioncilla que desde hace un tiempo me ronda por la cabeza. Me ronda porque es un gran poema hecho canción. Habla de un caminante (que al parecer es algo así como lo que soy) y de su camino. Además, me he sentado un instante frente al televisor y ha aparecido la versión de Miguel Ríos. Ahí les dejo...
Cantares
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar.
Nunca persequí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar donde hoy los bosques se visten de espinos se oyó la voz de un poeta gritar "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar. Le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar. Cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nade descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio"
Carlos Ruiz Zafón. El juego del ángel.
Recuerdo esa primera vez. Recibí un beso. ¿Significa eso que soy escritor?
Una vez un gran hombre... (en realidad cada vez que digo algo así es porque me voy a inventar algo, pero si lo dijo un gran hombre es más creíble, recurso facilón de cuentacuentos, por cierto, ¿os he dicho que estuve de curso de cuentacuentos?, bueno sigo...) que no es necesario tenerlo y poseerlo todo para ser feliz, ni siquiera es necesario comprenderlo, basta con disfrutarlo.
Todo esto viene, a que como ya he dicho, el sábado estuve en un curso para cuentacuentos, porque un pamplinas como yo tiene que saber contar cuentos. Así que allí estuve y disfrute mucho, de escuchar cuentos y de contar un cuento. Unos minutos de nervios y placer. Deberían probar. Al final del curso, una serie de conversaciones interesantes, una de ellas sobre Galeano. Así que me he puesto a mirar y me ha gustado mucho un cuentecillo que yo interpreto así (cada cual que se saque su moraleja). Aquí os lo dejo, y al final un regalito...
La historia del arte
Un buen día la alcaldía le encargó un gran caballo para una plaza de la ciudad. Un camión trajo al taller el bloque gigante de granito. El escultor empezó a trabajarlo, subió a una escalera, a golpes de martillo y cincel. Los niños lo miraban hacer.
Entonces los niños partieron de vacaciones, rumbo a las montañas o el mar. Cuando regresaron, el escultor les mostró el caballo terminado. Y uno de los niños, con ojos muy abiertos, le preguntó:
-Pero... ¿Cómo sabías que adentro de aquella piedra había un caballo?
Y ahora el regalito, aunque a mí, me quedó mejor, que lo sepáis.
Oh capitán, mi capitán, no pienso rendirme, has caído capitán, pero mis manos seguirán luchando a pesar de los temblores.
El caso es que la escena de los poetas muertos, me da siempre un poco de coraje y me dice, si ellos pueden... es una especie de no a la rendición, y hoy afirmo, que no me pienso rendir en cada paso que dé. Además, me apetecía poner algo en inglés.
O CAPTAIN my Captain! our fearful trip is done; The ship has weather’d every rack, the prize we sought is won; The port is near, the bells I hear, the people all exulting, While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring:
But O heart! heart! heart! O the bleeding drops of red, Where on the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.
O Captain! my Captain! rise up and hear the bells; Rise up—for you the flag is flung—for you the bugle trills; For you bouquets and ribbon’d wreaths—for you the shores a-crowding; For you they call, the swaying mass, their eager faces turning;
Here Captain! dear father! This arm beneath your head; It is some dream that on the deck,
You’ve fallen cold and dead.
My Captain does not answer, his lips are pale and still; My father does not feel my arm, he has no pulse nor will; The ship is anchor’d safe and sound, its voyage closed and done; From fearful trip, the victor ship, comes in with object won;
Exult, O shores, and ring, O bells! But I, with mournful tread, Walk the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.
Walt Whitman -----------------
¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado, el barco ha sobrevivido a todos los escollos, hemos ganado el premio que anhelábamos, el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado, mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave. Mas, ¡oh corazón!, ¡corazón!, ¡corazón! ¡oh rojas gotas que caen, allí donde mi capitán yace, frío y muerto!
¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, levántate y escucha las campanas, levántate, por ti se ha izado la bandera, por ti vibra el clarín, para ti ramilletes y guirnaldas con cintas, para ti multitudes en las playas, por ti clama la muchedumbre, a ti se vuelven los rostros ansiosos: ¡Ven, capitán! ¡Querido padre! ¡Que mi brazo pase por debajo de tu cabeza! Debe ser un sueño que yazcas sobre el puente, derribado, frío y muerto.
Mi capitán no contesta, sus labios están pálidos y no se mueven, mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad, la nave, sana y salva, ha anclado, su viaje ha concluido, de vuelta de su espantoso viaje, la victoriosa nave entra en el puerto. ¡Oh playas, alegraos! ¡Sonad campanas! Mas yo, con tristes pasos, recorro el puente donde mi capitán yace, frío y muerto.
Hoy otro par de canciones. Una de ellas porque de desmonta. Me desmonta del todo si el estado de ánimo es el correcto. En ese caso me quedo helado sin saber responder. Esta boca es mía. Con Olga Román ahí al final, enorme, frágil y a la vez dolorosa cuando su voz se te mete dentro.
Más vale que no tengas que elegir entre el olvido y la memoria, entre la nieve y el sudor. Será mejor que aprendas a vivir sobre la línea divisoria que va del tendio a la pasión.
No dejes que te impidan galopar ni los ladridos de lo perros ni la quijada de Caín. Que no te dé el insomnio por cantar las gaviotas del desierto, las amapolas de París.
Te engañas si me quieres confundir esta canción desesperada no tiene orgullo ni moral se trata sólo de poder dormir sin discutir con la almohada dónde está el bien, dónde estáel mal.
La guerra que se acerca estallará mañana lunes por la tarde y tú en el cine sin saber quién es el malo mientras la ciudad se llana de árboles que arden y el cielo aprende a envejecer.
Y sal de ahí a defender el pan y la alegría. Y sal de ahí para que sepan que ESTA BOCA ES MIA.
Ahora una vez desmontado, que ya me da igual. Viene la otra canción. Precisamente Olga Román, ya sé que suena ñoño y todo eso, que es una canción para nenas, pero es lo que soy. Olga Román tiene esa voz que como diría alguien que conozco, te va poniendo cachondo según la vas oyendo. Sin darnos cuenta.
Robaria en las rutas del polen por vestirme de frutas y aromas abriría en esta danza una puerta a la esperanza por sentir que estás tan cerca de venir
Buscaría botellas y genios en el bosque de todos los cuentos los secretos de las brujas los tendría en mi sombrero por saber que no hay peligros que sufrir
Ay amor, si estuvieras conmigo lo feliz sería fácil como un silbido Ay amor, si estuvieras más cerca lo feliz sería todo sin darnos cuenta
Dormiría al calor de la leña cuando arde al olor de la noche y a la luz de las hogueras te daría mis poemas por decir lo que ya sabes sin decir
Ay amor, si estuvieras conmigo lo feliz sería fácil como un silbido Ay amor, si estuvieras más cerca lo feliz sería todo sin darnos cuenta
Hoy no traigo nada y sin embargo lo traigo todo, con todo lo que no digo. Solo vengo a dejar caer de mis bolsillos algunas cosas que tenía guardadas. En mi bolsillo izquierdo, donde llevo siempre las llaves tengo una canción. Una llave que de dice que queda una opción para ser. Porque quiero ser.
Toma la luna un matiz cuando te busco a oscuras una serpiente pregunta que dónde guardo mis dudas una gaviota me trae dulces de hojaldre azul y cada mano o sustancia que toco eres tú.
Luciérnagas indecentes alumbran la playa, quizá sean pateras o angelitos de la guarda. Menuda marea que tengo en la espalda, menuda cabeza, ¿quién me la guarda?
Menos mal que tengo la luna prisionera dentro de mi corazón por si alguna vez me falta o no tengo fuego poder encenderme con su voz.
Quién eres tú por soñar, espejo de tu niñez, quién anuda tus deseos, que dice tu piel. Cuánto fumas por callar, hórreos de imaginación, cuánto succionas del mundo para poder ser yo.
Las ventanas de tu cara son frutas prohibidas, quizás el pecado es seguir aún con vida. Menuda insistencia que tengo en la espalda, menuda cabeza, ¿quién me la guarda?
Menos mal que tengo la luna prisionera dentro de mi corazón por si alguna vez me falta o no tengo fuego poder encenderme con su voz.
Seré, quien tira la piedra, enseña la mano, quien roba canciones para ti.
Seré, quien siempre vive en su bosque lejano, quien busca el mar aquí en Madrid.
Seré quien te de un beso en la almohada y luego se vaya a otro jardín.
Seré el dividido sujeto que dijo el maestro que hay que ser para vivir.
En mi bolsillo de atrás, donde guardo palabras, ideas y algunas mentiras hay otra canción. Una idea, una utopía. Imaginen pistolas que disparen flores. Últimamente ando un poco desesperado con la posibilidad de un mundo mejor, porque yo he conocido estos días un mundo mejor... solo por eso...
No se si es cierto lo que he visto O es el efecto de una droga Que bien no todo es tan distinto Parece que el mundo que funciona
La gente ya no siente miedo Las sombras tienen mil colores El viento barre los problemas Y en las guitarras crecen flores
Y es que es tan alucinante Que hace días que no duermo Por si acaso al despertarme Veo que todo a sido un sueño
Porque nacemos indefensos Nos dan un nudo en el ombligo Luego nos quitan nuestros sueños Y nos confunden el camino
Maldigo a todos esos locos Que quieren gobernar la vida Sin las palabras del poeta Y sin las manos del artista
Y es que es tan alucinante Que hace días que no duermo Por si acaso al despertarme Veo que todo ha sido un sueño
En mi bolso, el libro de odas que me regaló Sara hace muchos años. Abro una página. Oda al átomo. Destrucción en vez de placer. Locura en vez de ternura y calor. Maldita sea. Si fuéramos buenos por naturaleza... si fuéramos Naturaleza...
Pequeñísima estrella, parecías para siempre enterrada en el metal: oculto, tu diabólico fuego. Un día golpearon en la puerta minúscula: era el hombre. Con una descarga te desencadenaron, viste el mundo, saliste por el día, recorriste ciudades, tu gran fulgor llegaba a iluminar las vidas, eras una fruta terrible, de eléctrica hermosura, venías a apresurar las llamas del estío, y entonces llegó armado con anteojos de tigre y armadura, con camisa cuadrada, sulfúricos bigotes, cola de puerco espín, llegó el guerrero y te sedujo: duerme, te dijo, enróllate, átomo, te pareces a un dios griego, a una primaveral modista de París, acuéstate en mi uña, entra en esta cajita, y entonces el guerrero te guardó en su chaleco como si fueras sólo píldora norteamericana, y viajó por el mundo dejándote caer en Hiroshima.
Despertamos.
La aurora se había consumido. Todos los pájaros cayeron calcinados. Un olor de ataúd, gas de las tumbas, tronó por los espacios. Subió horrenda la forma del castigo sobrehumano, hongo sangriento, cúpula, humareda, espada del infierno. Subió quemante el aire y se esparció la muerte en ondas paralelas, alcanzando a la madre dormida con su niño, al pescador del río y a los peces, a la panadería y a los panes, al ingeniero y a sus edificios, todo fue polvo que mordía, aire asesino.
La ciudad desmoronó sus últimos alvéolos, cayó, cayó de pronto, derribada, podrida, los hombres fueron súbitos leprosos, tomaban la mano de sus hijos y la pequeña mano se quedaba en sus manos. Así, de tu refugio del secreto manto de piedra en que el fuego dormía te sacaron, chispa enceguecedora, luz rabiosa, a destruir vidas, a perseguir lejanas existencias, bajo el mar, en el aire, en las arenas, en el último recodo de los puertos, a borrar las semillas, a asesinar los gérmenes, a impedir la corola, te destinaron, átomo, a dejar arrasadas las naciones, a convertir el amor en negra póstula, a quemar amontonados corazones y aniquilar la sangre.
Oh chispa loca, vuelve a tu mortaja, entiérrate en tus manos minerales, vuelve a ser piedra ciega, desoye a los bandidos, colabora tú, con la vida, con la agricultura, suplanta los motores, eleva la energía, fecunda los planetas. Ya no tienes secreto, camina entre los hombres sin máscara terrible, apresurando el paso y extendiendo los pasos de los frutos, separando montañas, enderezando ríos, fecundando, átomo, desbordada copa cósmica, vuelve a la paz del racimo, a la velocidad de la alegría, vuelve al recinto de la naturaleza, ponte a nuestro servicio, y en vez de las cenizas mortales de tu máscara, en vez de los infiernos desatados de tu cólera, en vez de la amenaza de tu terrible claridad, entréganos tu sobrecogedora rebeldía para los cereales, tu magnetismo desencadenado para fundar la paz entre los hombres, y así no será infierno tu luz deslumbradora, sino felicidad, matutina esperanza, contribución terrestre.
A pesar de ser un tipo triste, huraño, ufano en mis defectos y todo eso... valoro la felicidad, y la reconozco. Por eso cuando alguien es feliz, me alegro y lo celebro. Y hoy vengo a celebrar la felicidad de quien lo es. La canción que más me recuerda a la felicidad es una canción pequeña, vulgar, cotidiana, normal y corriente, vamos, sencillamente brillante de Ismael Serrano. Pequeña criatura. Pues eso, para aquellos que no se cansan de ser felices y quieren ser más felices paso a paso. Me alegro mucho por ellos, pero mucho mucho eh!!
Pequeña criatura
Voy a buscarte a la salida del trabajo, a Madrid le faltan caricias y abrazos. Se los daremos ahora.
"¿Cómo ha ido todo? ¿Me has echado de menos? ¿Sabes,? anoche apareciste en mis sueños, llevabas menos ropa".
"Hoy he encontrado en el Segunda Mano un piso modesto, céntrico, barato, en el paraíso apenas a unos minutos, si vamos en Metro, del resto del mundo".
Sueño con ello mientras mi calor te espera. Impaciente, inexperto, yo quemo la cena. Llegas tarde a casa.
"¿Dónde te has metido? Te creía perdida". Me besas y aguantas mis bellas mentiras. Traes por fin la calma.
Un día de estos te doy un susto y te pido, seria y formalmente, que te cases conmigo. Ay, mi vida, un día el susto te lo doy yo a ti, y si me preguntas, te respondo que "sí".
Pequeña criatura, la esencia más pura va en frasco pequeño. Amor mío, ya lo sé, el mismo recipiente también encierra veneno.
Asumo el riesgo, te miro y planeo una vida contigo cargada de sueños. Y si no se cumplen cuando despertemos, con la luz del día ya veremos lo que hacemos.
Pequeña criatura, la esencia más pura va en frasco pequeño. Amor mío, ya lo sé, el mismo recipiente también encierra veneno.
Asumo el riesgo, te miro y planeo. Si te falta una almohada, yo te presto mi pecho. Y si no te amoldas a sus recovecos, con la luz del día ya veremos que hacemos.
Ellos tienen razón esa felicidad al menos con mayúscula no existe
ah pero si existiera con minúscula sería semejante a nuestra breve presoledad
después de la alegría viene la soledad después de la plenitud viene la soledad después del amor viene la soledad
ya sé que es una pobre deformación pero lo cierto es que en ese durable minuto uno se siente solo en el mundo
sin asideros sin pretextos sin abrazos sin rencores sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio de nuestras soledades se verá un largo y compacto imposible un sencillo respeto por terceros o cuartos ese percance de ser buena gente
después de la alegría después de la plenitud después del amor viene la soledad
conforme pero
qué vendrá después de la soledad
a veces no me siento tan solo
si imagino mejor dicho si sé que más allá de mi soledad y de la tuya
otra vez estás vos aunque sea preguntándote a solas qué vendrá después de la soledad.
Hoy se ha otorgado a la poetisa Olvido García Valdés el premio nacional de poesía. Reconozco que no había leído mucha de su obra, apenas algún poema aislado. Es curioso. Soy una persona a la que algunas gentes extrañas, osadamente me consideran un poeta (la gente esta un poco loca...) apenas me comporto como tal. Es curioso. El otro día, tuve un sueño. Nunca recuerdo mis sueños, salvo contadas ocasiones. El otro día, más bien la otra noche, tuve un sueño. Tuve un sueño que hablaba sobre un grupo de gente joven e incapaz de asumir el mundo como es. Los Poetas de mierda. Es curioso. Es algo que alguna vez alguien ha pretendido o pensado. En el sueño, alguien conocía a alguien. Ese otro alguien decidía que toda esa gente joven tenía algo que decir. Se tomaban potas de algunos de esos poetas y se plasmaban en un papel. Alguien vendía ese papel y alguien en algún lugar necesitado del mundo se beneficiaba de esa venta. Es curioso. Tan sólo era un sueño que ni siquiera se contar. No se, solo es algo que decir. O algo que contar.
Buscando en el mundo mágico de internet, he encontrado un precioso poema de la galardonada. Aquí os lo dejo:
ESCRIBIR EL MIEDO ES ESCRIBIR...
escribir el miedo es escribir despacio, con letra pequeña y líneas separadas, describir lo próximo, los humores, la próxima inocencia de lo vivo, las familiares dependencias carnosas, la piel sonrosada, sanguínea, las venas, venillas, capilares
Me voy de nuevo unos días, pero quería despedirme con est efragmento de un gran libro. Me recuerdo mucho a mis niños, y estoy en plena ebullición de ideas de cara al nuevo curso, así que no dejo de pensar en ellos. Así que les dejo con el Principito, que yo me voy a Italia. Por cierto, pero del mundo sabe que un sombrero no tiene esa forma, eso es una boa que se ha comido a un elefante...
El Principito
Cuando yo tenía seis años vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba "Historias vividas", una magnífica lámina. Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera. Esta es la copia del dibujo.
En el libro decía: "Las serpientes boas se tragan su presas enteras, sin masticarlas. Luego no pueden moverse y duermen durante los seis meses que dura su digestión".
Reflexioné mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla y a mi vez logré trazar con un lápiz de colores mi primer dibujo. Mi dibujo número 1. Era asi:
Enseñé mi obra de arte a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les asustaba.
-¿Por qué habría de asustar un sombrero? - me respondieron.
Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas grandes pudieran comprender. Siempre necesitan explicaciones. Mi dibujo número 2 era así:
Las personas grandes me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas, y que me interesara un poco más en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. Asi fue cómo, a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor. Había quedado desilusionado por el fracaso de mis dibujos número 1 y número 2.
Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.
Tuve, pues, que elegir otro oficio y aprendí a pilotear aviones. He volado un poco por todo el mundo y la geografía, en efecto, me ha servido de mucho; al primer vistazo podía distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche.
A lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con multitud de gente seria. Viví mucho con personas grandes. Las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opinión sobre ellas.
Cuando me he encontrado con alguien que me parecía un poco lúcido, lo he sometido a la experiencia de mi dibujo número 1 que he conservado siempre. Quería saber si verdaderamente era un ser comprensivo. Pero siempre me respondian:: "Es un sombrero". Entonces no le hablaba ni de serpientes boas, ni de la selva virgen y ni de estrellas. Poniéndome a su altura, les hablaba del bridge, del golf, de política y de corbatas. Y la persona grande se quedaba muy contento de conocer a un hombre tan razonable.
Quiero darle las gracias a Ana, por descubrirme "Despistes y franquezas". Soy un neófito en esto de Mario Benedetti, y siempre vienen bien recomendaciones. Así que me puse a mirar cosas de ese libro y descubrí algo maravilloso. Que visión más increible sobre el mundo y sobre la realidad. Maravilloso:
"Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales."
Hace algo mas de medio año, alguien muy importante me regaló un pequeño calendario de esos que cada día tienen un algo, véase por ejemplo una viñeta de Mafalda o un refrán del manido refranero castellano (ancha es castilla...). Pero el caso es que mi calendario tiene algo mejor que todo eso y mira que me gusta Mafalda. Tiene citas de un tipo que escribía cosas, pero vamos, nada, un tal Mario Benedetti. A lo que iba, que estaba muy ocupado y no había leído lo de los últimos días, y fíjese, que me pongo a ello y me encuentro con una cita del poema "Hagamos un trato" y inminentemente me acuerdo de Sara, pues ya le pregunté una vez si quería andar conmigo, y aunque aun sigo esperando respuesta, es tan lindo saber que usted existe... pero mi mente viaja a todas esas ustedes a las que les debo una cerveza o un te, o un verso... Maitane, Inés, Laura, María, Talía, Rocío, Silvia, Ainhoa, Anabel, Nekane, Nuria, Teresa y seguramente más gente que intentará matarme por olvidarme de ella. Diría algo de cada una de ustedes, algo bonito y emotivo, pero saben perfectamente que no es mi estilo, que me divierte mucho más enredarme en palabras y frases sin sentido. Ustedes han forjado mi carácter, para bien o para mal, así que esto es culpa de ustedes, así que no me vengan con gaitas, que todo es culpa suya.
Hagamos un trato
Compañera usted sabe puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo
si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo
si otras veces me encuentra huraño sin motivo no piense qué flojera igual puede contar conmigo
pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted
es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo.
Realmente siento si me he olvidado de alguien pero si ese alguien sabe que es importante en mi vida ¿para qué ostias necesita que se lo diga? Pues eso, que me acordé de ustedes...
Hay una canción preciosa de Ismael Serrano que habla sobre lo que valen las ideas y lo que vale una persona con quien compartirlas. Ya ves. Además esa canción toma una parte de si de mi poema favorito. Walking around. Ya ves, y yo aqui.
Ya ves a veces me canso de mis propios miedos, de saber que puedo y no quiero, de pensar en que quiza algun dia todo sea mejor.
Ya ves a veces me canso de no romper el telon y el panico que me separa de ti.
Ya ves a veces pienso en que esto es solo perder, y no recuerdo tu cara sonriendo tras la tormenta. No me atrevo a cometer el delito de tu rapto, de llevarte al lugar en el que deseas estar.
Ya ves a veces me canso de oirte hablar de mi sin saber que lo haces, me tiemblas las manos de tenerte que soñar en vez de tocarte y sin embargo añorarte callado entre las sábanas del sol.
Ya ves me pierdo y me canso de verte pasar, lejana, imposible, dormirda corriendo para despertarte.